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Télam – Sección Imposible

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49 – Clemencia

Por Teodoro Boot
Ilustraciones de Solano López

Incentivado por el elogio del ingeniero Quintana Jacobaci, Saporiti, convencido del “sólido contenido dogmático” de sus efemérides, perdió el último resto de sentido común que todavía le quedaba, hundiéndome cada vez más en la sensación de irrealidad que me provoca mi trabajo periodístico.

Si ustedes creen advertir una contradicción en lo que acabo de decir, creyendo que el trabajo en una revista de actualidad puede provocar cualquier cosa menos sensación de irrealidad, es porque no conocen nada de periodismo ni, mucho menos, de esta revista.

Todo habría ido bien de haber seguido en la sección policiales, pero Mariani no puede verme tranquilo y relativamente feliz. Aprovechando la aversión del director Quintana Jacobaci a cualquier referencia al mundo exterior, que viene a ser todo cuanto ocurre más allá de las paredes de este edificio, Mariani reemplazó la sección policiales por los relatos de viejos casos surgidos de las memorias del comisario Petorutti, ilustrados por Ramón Palonski, un dibujante cordobés que dice ser primo de un famoso cineasta.

El principal inconveniente de esos relatos es que tengo que escribirlos yo, pero hasta aquí, fuera de algunas enojosas complicaciones con la ley y la justicia provocadas por el entusiasmo del comisario, aun la imposible tarea de escribir sus memorias habría mantenido las cosas dentro de la normalidad, pero las frecuentes ausencias –físicas y mentales– de Petorutti y la desaparición del dibujante cordobés llevaron a que Mariani decidiera ascenderme a editor de varias secciones.

Naturalmente, sin aumentarme el sueldo. ↓ Leer más…

48 – El derecho a una respuesta

Por Teodoro Boot
Ilustraciones de Solano López

Moví el Mouse, desapareció el protector de pantalla y leí:

 

“1695. Muere en la ciudad de México sor Juana Inés de la Cruz.

”Monja, poeta y escritora, cultivó la lírica, la prosa, el teatro y el auto sacramental y fue una de las grandes representantes del Siglo de Oro español. Había nacido en San Miguel Nepantla el 12 de noviembre de 1651 con el nombre de Juan José de Asbaje y Ramírez de Santillana”.

 

Cerré los ojos, inspiré profundo, exhalé lenta y prolongadamente, conté hasta diez y por último, grité:

–¡Saporiti!

El redactor de la sección efemérides no podía oírme, siete pisos más abajo.

–Si usás el teléfono vamos a estar todos más tranquilos –murmuró el Flaco Ferraresi, molesto conmigo desde que había regresado de Mar del Plata con su ex novia para ser detenido por un agente policial en la puerta misma de su departamento. “Buscaban a un energúmeno que quiso matar a dos albañiles”, comentó con resentimiento. “Mi novia se puso tan nerviosa que volvió con el marido”.

–¿Quiere que se lo llame? –preguntó solícito el Niño Ramírez, que no dejaba de mirarme desde que advirtiera mi ojo en compota, convencido de que yo también había sido víctima del misterioso energúmeno. Y, en cierta manera, no se equivocaba. ↓ Leer más…

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47 – Perdido en la traducción

Por Teodoro Boot
Ilustraciones de Solano López

Antes le decían surmenage, pero, según informó detalladamente Ferraresi, se llama síndrome de fatiga crónica, también conocido como Encefalopatía miálgica.

–Sin embargo –prosiguió Ferraresi alzando su dedo índice en señal de advertencia–, se recomienda el nombre de Encefalomielitis miálgica, clasificada por la Organización Mundial de la Salud con el número G 93.3 dentro de las enfermedades neurológicas.

Si bien debería estar habituado a las truculencias de Ferraresi, el encontrarse incluido, y con un número, en la Organización Mundial de la Salud, fue para el diagramador Fernando Marman un auténtico golpe emocional.

–¿Es serio? –murmuró.

–Aparece en la lista americana de enfermedades infecciosas nuevas, recurrentes y resistentes a los medicamentos.

–¿A los europeos no los afecta? –preguntó el Niño Ramírez.

–No, zángano. La lista es americana, norteamericana. La enfermedad puede afectar de manera progresiva el sistema inmunitario, neurológico, endocrino o cardiovascular de cualquiera, en cualquier parte del mundo.

–¿Y cuáles son los síntomas?

El Niño Ramírez insistía en interrogar a Ferraresi mientras la tez de Marman se decoloraba aceleradamente y también yo comenzaba a sentir un ligero malestar.

–Se caracteriza –repuso Ferraresi– por causar una fatiga severa, fiebre, sueño no reparador, intolerancia a la luz, al sonido y a los cambios de temperatura, dolor muscular y en las articulaciones, sensación de estado gripal permanente, faringitis crónica, pérdida de la concentración y la memoria, desorientación espacial, intolerancia al estrés emocional y a la actividad física, entre otras manifestaciones. ↓ Leer más…

El-orgullo-del-loft

46 – El orgullo del loft

Por Teodoro Boot
Ilustraciones de Solano López

Todo llega, especialmente lo malo. Aunque en este caso, más que llega correspondería decir que vuelve. Me refiero al comisario Américo Petorutti.

Gracias al comisario, me había librado de la sección Comercio Exterior que Mariani había creado especialmente para mí y del subdirector Freddy García Rodríguez y su obsesión por convertirme en experto en las reglas de juego del rugby y, de paso, aunque a condición de que hiciera mucho ejercicio y bajara un poco de peso y de años, en infalible segunda línea del Belgrano Athletic.

A partir de entonces mi misión en la revista estuvo clara, aunque fue imposible de llevar a cabo: escribir las memorias del comisario Petorutti, cuyo Alzheimer me arrastró primero a pernoctar en un calabozo de una comisaría junto al dibujante Ramón Palonski y más tarde a batir records de entradas en youtube en el momento de interrumpir el strip tease de un juez federal apenas vestido con bombacha y corpiño color fucsia con encajes blancos.

Profundamente desmoralizado ante la descripción detallada de los síntomas de la diarrea idiopática crónica o diarrea de Brainerd, recomendada por Ferraresi para eliminar los rollitos en la cintura que afean la silueta, preferentemente antes de la temporada estival, levanté la vista del monitor, para suspirar o directamente expirar, cuando vi al comisario irrumpir en la sala de redacción revoleando su bastón de caña.

No alcancé a reaccionar, sorprendido de que le permitieran abandonar la institución en la que había sido recluido luego de un período de competo extravío mental. Mientras parpadeaba, pensando si no sería una alucinación, llegó a mi lado. ↓ Leer más…

Una-cita-con-Garofalo

45 – Una cita con Garófalo

Por Teodoro Boot
Ilustraciones de Solano López

El consultorio del doctor Garófalo tenía una inquietante familiaridad con el garaje del licenciado Fernández.

Aprovechando que Cecilia estaba muy ocupada con las transfusiones de Gutiérrez, que había sufrido otra de las repugnantes crisis de su aparato gastrointestinal, me introduje subrepticiamente en mi –después de la larga noche trascurrida en un banco de Parque Patricios–, ya muy añorado hogar dulce hogar.

Como me temía, mi suegro también aprovechaba la ausencia de Cecilia que, unida a mi exilio y a la complicidad de los mellizos, lo volvían el virtual dueño de casa. Se había instalado a tomar mate en el patio, en una de sus sillas petisas.

“Ya te voy a agarrar”, pensé, esperanzado en el indulto, para el que me arriesgaba a introducirme con aires de asaltante nocturno en mi propia casa.

Con autocontrol digno de un espía de John Le Carré, guardé silencio y siempre en silencio me dirigí hacia mi escritorio. Después de un buen rato de revolver en el cajón de los papeles inservibles, esos que uno sabe que jamás necesitará, pero que, por diplomacia, no tira directamente a la basura, encontré la tarjeta del doctor Garófalo, el psiquiatra que una colega le había recomendado a Cecilia para la atención de su atormentado esposo, que viene a ser el seguro servidor de todos ustedes, yo. ↓ Leer más…

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Lo que hay

  • 49 – Clemencia
  • 48 – El derecho a una respuesta
  • 47 – Perdido en la traducción
  • 46 – El orgullo del loft
  • 45 – Una cita con Garófalo
  • 44 – Los cien mil hijos de Lorenzo Massa
  • 43 – La conjura de los necios
  • 42 – Traduttore traditore
  • 41 – El cuidado de su salud
  • 40 – Rumbo a la fama
  • 39 – Por culpa del aumento
  • 38 – La caída del ídolo
  • 37 – Una rara manera de empezar el año
  • 36 – Fin de año en familia
  • 35 – Culpa de la arginina
  • 34 – Objetos perdidos
  • 33 – La patota del geriátrico
  • 32 – Por un puñado de dólares
  • 31 – La cajita feliz
  • 30 – El ascensorista desaparecido
  • 29 – ¿Qué quieres tú de mí?
  • 28 – La retorcida mente de Gutiérrez
  • 27 – El mundo es un pañuelo
  • 26 – Una feria americana
  • 25 – La teoría del caos
  • 24 – Casados con el rugby
  • 23 – Mañana será otro día
  • 22 – Adiós, lunes deprimente
  • 21 – La mafia de los parlantes
  • 20 – Federal en comisión
  • 19 – Amarga condena
  • 18 – El casamiento de Rita
  • 17 – Como Jacinto Benavente
  • 16 – El marido de mi novia
  • 15 – El diablo mete la cola
  • 14 – Perfidia cordobesa
  • 13 – Al borde del crimen
  • 12 – La visita de la célebre actriz
  • 11 – Las tribulaciones del Niño Ramírez
  • 10 – Una misión en la vida
  • 9 – Nota de tapa
  • 8 – El regreso del señor director
  • 7 – La guerra contra Paddy O´Brien
  • 6 – Un antiácido, por favor
  • 5 – Una balumba de sabiduría
  • 4 – El último grito de la moda
  • 3 – Una broma inocente
  • 2 – Una situación muy incómoda
  • 1 – Últimas noticias

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